
En japonés, omakase significa «lo dejo en tus manos». La expresión nace de una forma de entender la gastronomía basada en la confianza: confiar en el chef, en su criterio y en su capacidad de interpretar el momento para crear una experiencia única para cada comensal.
En KURA, el omakase es una invitación a detenerse. A dejar atrás la elección y entregarse al presente, pieza a pieza. Un espacio íntimo donde el tiempo se vuelve más lento y cada gesto, cada textura, cada aroma y cada sabor adquieren su propio significado.
Más que una comida, es un diálogo silencioso entre el chef y quien se sienta frente a él. Una experiencia gastronómica que busca despertar los sentidos, descubrir nuevas sensaciones y conectar con aquello que sucede aquí y ahora.


KURA es un lugar pequeño destinado a guardar aquello que tiene valor. Construidas para proteger objetos, recuerdos y bienes preciados, estas estructuras representaban una idea sencilla y profunda: aquello que consideramos valioso merece ser cuidado y preservado.
De ahí nace KURA.
Ese valor no se encuentra únicamente en lo que se sirve, sino en todo aquello que sucede alrededor de cada pieza: el tiempo compartido, la intimidad, la conexión, la sorpresa de descubrir un nuevo sabor y las sensaciones que permanecen después de haberlo vivido.
KURA es un espacio para guardar lo que merece ser recordado.
Una experiencia en el presente, concebida para convertirse en memoria.

Más de diez años dedicados al sushi han llevado a Grace por distintos caminos de aprendizaje y perfeccionamiento, hasta convertirse en Sushi Chef de L'Abysse, en París, restaurante reconocido con dos estrellas Michelin.
A lo largo de ese recorrido, ha aprendido que el sushi no se trata únicamente de técnica. También es una forma de observar, de respetar el producto y de entender el momento. De encontrar el equilibrio entre precisión y sensibilidad, entre lo que se conoce y aquello que todavía queda por descubrir.
Hoy, Grace lleva esa experiencia a KURA, en Gran Canaria, con el deseo de crear algo más íntimo: pequeños momentos que puedan disfrutarse pieza a pieza.